So what...
12 feb 2012
Es oír esa canción y se me cierra el estómago, inevitablemente se me acelera el pulso y el corazón se hace un puño. Es oír esa canción y en las décimas de segundo en que mi cerebro detecta las ondas sonoras, ya están ahí, esperándome. Mis más enfrentados enemigos, los más peligrosos y evitados: recuerdos que te obligan a derramar un par (o más) de lágrimas. Esos que parten el alma, simplemente porque te encantaría estar viviéndolos ahora mismo, en este preciso momento. Sí, me encantaría. Ha llegado un punto en el que me preocupa verdaderamente no volver a sonreír. Pero: s-o-n-r-e-í-r. No una de esas risillas falsas que la mayoría de la gente hace, aunque por dentro se estén muriendo (me incluyo). Yo quiero volver a sonreír porque me apetece, quiero que inconscientemente me parta de risa y no sepa por qué. Sentirme bien. No quiero paralizarme al ver sus fotos, y sabérmelas de memoria. No quiero desear matar a las perras que salen abrazándolo. No quiero odiarle por haber sido tan jodidamente perfecto.
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